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La mentalidad práctica que realmente diferencia a un desarrollador efectivo (y cómo KISS me cambió la forma de construir software)

Author

Ian

Date Published

La mentalidad que diferencia a un desarollador efectivo

En el mundo del desarrollo hay una obsesión constante por aprender más: más frameworks, más patrones, más herramientas, más cursos. Pero después de varios años construyendo productos, hay algo que descubrí:


No es lo que sabes técnicamente lo que te hace un mejor desarrollador, sino cómo piensas mientras construyes.


El pensamiento es la base de todas tus decisiones: cómo estructuras tu código, cómo interpretas los problemas, cómo colaboras, cómo estimas, cómo entregas. Y, con el tiempo, encontré una serie de principios que han transformado la forma en la que enfrento cualquier proyecto.

Entre todos, uno sobresale como guía: KISS. Pero llegaremos a eso en un momento.


🧩 1. Entender antes de implementar


Uno de los errores más comunes —y más caros— en el desarrollo es escribir código sin entender completamente el problema.


No hablo de no entender la tecnología; hablo de no entender el contexto:

- qué necesita el usuario,

- cuál es la restricción real,

- por qué existe el requerimiento,

- qué es imprescindible y qué es “deseable”.


He perdido días completos implementando soluciones que resolvían “algo”, pero no lo real.

Con el tiempo aprendes que una pregunta bien formulada puede ahorrarte horas de recodificaciones.


Antes de codear, pregúntate:


> “¿Realmente entiendo qué estoy intentando resolver?


Si la respuesta no es un sí absoluto, no abras tu editor todavía.


🧠 2. No te cases con tu primera solución


Los desarrolladores tenemos un ego silencioso: confiamos mucho en nuestra intuición técnica.

Y a veces eso es útil… pero frecuentemente es un obstáculo.


La primera solución rara vez es la mejor.

Y lo peor es que mientras más tiempo invertimos, más cuesta admitirlo.


El apego es enemigo del progreso.


Cuando aprendes a soltar, incluso después de horas de trabajo, te conviertes en un desarrollador más ágil, más honesto y más efectivo.

Tu valor no está en “defender tu código”, sino en tomar decisiones correctas aunque eso implique borrar tu propio trabajo.


🎯 3. Prioriza terminar sobre empezar


Empezar cosas es fácil. La motivación inicial te ayuda.

Pero terminar es otra historia.


La mayoría de proyectos fallan por no completar, no por no iniciar.


Terminar te obliga a:

- refinar,

- cerrar ciclos,

- pulir detalles,

- enfrentar los casos borde que al inicio no consideraste.


Terminar no solo entrega valor: te entrena como ingeniero.


📝 4. Documenta para tu yo del futuro


La documentación no es burocracia. Es una forma de pensar.


Cuando escribes documentación, ordenas tus ideas, justificas decisiones y expones tu razonamiento.

Es imposible documentar bien si no has entendido bien.


Además, todos hemos sentido esto:


> “¿Quién escribió este desastre?”


Y luego descubres que fuiste tú, hace tres meses.


Documentar no es para otros.

Es un acto de empatía contigo mismo.


🌀 5. Toma decisiones reversibles


Hay decisiones que te bloquean:


- arquitecturas demasiado rígidas,

- acoplamientos innecesarios,

- patrones ultra-específicos,

- dependencias profundas,

- complejidad que nadie entiende más que tú.


Y luego están las decisiones reversibles:

- funciones pequeñas,

- módulos aislados,

- convenciones claras,

- contratos simples,

- patrones que pueden evolucionar.


Una decisión reversible te permite avanzar sin miedo porque, si mañana cambia el requerimiento, puedes ajustar sin tumbar medio sistema.


Como desarrollador, tu objetivo no debe ser demostrar cuán complejo puedes construir… sino cuán rápido puedes adaptarte sin romper nada.


🔧 6. El principio que lo une todo: KISS (Keep It Simple, Stupid)


Este es el principio que más ha influido en mi trabajo.


La simplicidad no es sinónimo de mediocridad.

La simplicidad es claridad, eficiencia y foco.


Antes intentaba diseñar sistemas pensando en su versión “a escala”:

- múltiples capas “por si acaso”,

- abstracciones que no se usaban,

- servicios pensados para un tráfico que nunca llegó,

- módulos hiperflexibles para un futuro incierto.


Y lo que realmente hacía era hacer mi propio trabajo más difícil.


Con KISS entendí algo clave:


> No todo debe escalar. No todo debe ser elegante. No todo debe ser genérico.

> Lo que debe ser es claro.


KISS me ha ayudado a:

✔ no sobreingenierar,

✔ evitar construir para casos imaginarios,

✔ entregar más rápido,

✔ detectar antes cuándo realmente *sí* necesito escalar,

✔ escribir código que puedo modificar sin romperlo.


KISS no significa “escribe lo más básico posible”.

Significa: no compliques lo que no necesitas complicar.


Cuando el proyecto crece, es sorprendente lo mucho más sencillo que es escalar un sistema simple que corregir uno que nació sobrediseñado.


🧭 Conclusión: piensa simple, entrega mejor


Un desarrollador efectivo no es el que tiene el stack más moderno, ni el que sabe más patrones, ni el que memoriza comandos.


Un desarrollador efectivo es quien piensa mejor.

Quien toma decisiones que lo liberan en lugar de amarrarlo.

Quien entiende el problema antes de escribir código.

Quien no se complica cuando no es necesario.

Quien sabe cuándo escalar… y cuándo no.


KISS no es un principio técnico:

es una mentalidad para construir software que funciona, se mantiene y evoluciona.


Si te enfocas en dominar esta forma de pensar, todo lo técnico se vuelve más fácil.

Porque la claridad siempre gana.